Fitness Contra Síndrome Metabólico - Portada

Tenemos más hospitales y profesionales de la salud que nunca. Enfermedades que antes eran letales ya no existen. Nuestra esperanza de vida es la más alta de la historia. Sin embargo, hay una epidemia en aumento de enfermedades silenciosas que cada vez nos afectan más y merman nuestra calidad de vida. Enfermedades relacionadas con el “síndrome metabólico”, consecuencia de los malos hábitos.

En este post explicaremos en qué consiste el síndrome metabólico y los efectos nocivos del sedentarismo. Estamos ante un problema muy grave, y contra él reivindicamos el Fitness más que nunca. La profesión de entrenador debe ser un pilar clave para prevenir estas enfermedades y expandir el bienestar de las personas.

QUÉ ES EL SÍNDROME METABÓLICO

El síndrome metabólico engloba un conjunto de afecciones relacionadas entre sí, provocando una disfunción del metabolismo que a la larga se manifiesta en enfermedades graves.

Los marcadores propios del síndrome metabólico son:

🔸Un porcentaje de grasa abdominal y visceral elevado, siendo un factor de riesgo muy alto un perímetro de cintura superior a los 102cm en hombres y 94cm en mujeres.

🔸Procesos inflamatorios crónicos de bajo grado.

🔸Niveles altos de triglicéridos y bajos de colesterol HDL (“colesterol bueno”).

🔸Presión arterial alta.

🔸Resistencia a la insulina.

🔸Otras desregulaciones hormonales que incluyen la grelina, la leptina y el cortisol.

Estas afecciones metabólicas se van desarrollando en silencio, sin síntomas muy obvios más allá del perímetro abdominal. Nuestro cuerpo se degrada poco a poco, y cuando queremos darnos cuenta, normalmente ya es demasiado tarde: diagnóstico de diabetes tipo 2, hipertensión o alguna enfermedad cardíaca.

Los desencadenantes del síndrome metabólico actúan en sinergia entre ellos, y son:

👉🏻Sedentarismo: inactividad física, vida de trabajo y ocio sentados.

👉🏻Mala dieta: predominancia de “productos” en vez de alimentos.

👉🏻Alcohol y tabaquismo: sustancias tóxicas que dañan nuestros órganos.

👉🏻Falta de sueño: dormir poco y de mala calidad.

👉🏻Estrés crónico: niveles de cortisol altos constantemente.

Como ves, estamos ante un problema multifactorial que requiere el apoyo de distintas disciplinas del ámbito de salud.

La profesión de entrenador puede marcar la diferencia ayudando a llevar un estilo de vida activo. Y allí donde más puede combatir el síndrome metabólico es luchando contra el sedentarismo.

Gráfico Síndrome Metabólico

LOS PROBLEMAS DEL SEDENTARISMO

Cuando somos pequeños nos encierran en un aula y nos sientan durante toda la jornada. La mayoría de los trabajos también se realizan sentados, y en muchas ocasiones levantarse para descansar se percibe como falta de dedicación. En los desplazamientos en moto, coche, tren o bus, viajamos sentados. Y por último, nos sentamos en bancos, bares, restaurantes y cines en nuestro tiempo de ocio.

Vivimos anclados en sillas.

Lograr esos 10.000 pasos diarios parecen una proeza. 

Pasar tantas horas en la misma postura afecta negativamente a nuestra movilidad articular, capacidad de activación muscular, estado de ánimo, densidad ósea, etc. Pero el sedentarismo no solo nos debilita, también aumenta el riesgo de tener más de 30 enfermedades crónicas, como osteoporosis, artritis y cáncer, y también las derivadas del síndrome metabólico.

No movernos tiene un coste muy alto para nuestro metabolismo.

Además, el sedentarismo provoca que nuestro gasto energético diario caiga en picado. Así es muy sencillo ingerir más energía de la que gastamos e ir acumulando grasa año tras año, llegando hasta el sobrepeso u obesidad.

Los números son alarmantes. Cada vez hay más y más de todos estos casos:

🔸Obesidad en adultos y niños.

🔸Enfermedades cardiovasculares.

🔸Hipertensión.

🔸Diabetes tipo 2.

🔸Muertes totales por cáncer (de todos los tipos).

Lo preocupante es que en la curva de crecimiento no se intuye ningún punto de estancamiento, mucho menos de retroceso. Solo avanzamos.

Los fármacos son efectivos para paliar los síntomas, pero a menudo producen efectos secundarios indeseados y no resuelven la causa del problema. Su prescripción debería darse en conjunto con un cambio de hábitos. Porque muchos de los problemas provocados por el síndrome metabólico se revierten cambiando de estilo de vida.

Menos pastillas, más sentadillas.

La energía y recursos que destinamos a curar, mejor irían enfocados a prevenir.

Y en eso es fundamental el ejercicio físico.

Entrenamiento para obesidad y síndrome metabólico

EL EJERCICIO ES MEDICINA

Introducir más movimiento en la vida de las personas es uno de los cambios más simples y efectivos que se pueden hacer por la salud. 

Aunque el rendimiento deportivo es importante, donde el Fitness puede aportar mayor bienestar a la sociedad es en la salud, por su impacto directo en la cantidad y calidad de vida.

En palabras del gran Robert Butler:

“Si el ejercicio se pudiera encapsular como una píldora, sería el medicamento más prescrito del mundo”.

Robert Butler

Lo mejor es que no todos tenemos por qué tomar la misma píldora. Hay un amplio abanico de posibilidades para elegir.

Podemos hacer entrenamiento de fuerza o hipertrofia con las herramientas que más nos gusten. Barras, kettlebells, TRX, máquinas, balones medicinales, sacos…

Podemos entrenar con nuestro propio cuerpo, haciendo calistenia, yoga, o practicando algún deporte. Clases dirigidas, escalada, gimnasia, baile, carreras, deportes con balón, raqueta, artes marciales…

En nuestro post sobre por qué deberías entrenar la fuerza ya hicimos una larga lista de sus beneficios “invisibles” y hablamos del escudo que supone contra un montón de enfermedades.

También hemos hablado sobre los beneficios del entrenamiento metabólico para la salud.

Combinados y practicados con regularidad, ambos tipos de entrenamiento son una de las mejores vías para mantener una buena composición corporal y frenar las enfermedades metabólicas. Cuanto más fuertes seamos y más capacidad cardiovascular tengamos, menor probabilidad de muerte por cualquier causa.

El entrenador tiene un papel clave en la concienciación, educación y prescripción del ejercicio. Cada persona parte de condiciones diferentes, pero todas se beneficiarán de un plan que gestione con acierto el volumen, intensidad, frecuencia y selección de ejercicios orientados a mejorar los marcadores propios de un cuerpo saludable.

La idea es que tus clientes no piensen en “rutinas” sino en cambios sostenibles a largo plazo, sin fricciones con su día a día y que se identifiquen con motivaciones intrínsecas.

Para tratar personas con posible síndrome metabólico sería ideal aliarse con un nutricionista que pudiera contribuir a mejorar pautas alimentarias básicas como estas:

🔸Que la comida ultraprocesada no sea la base de la alimentación.

🔸Consumo frecuente de fruta, verdura y hortalizas.

🔸Consumo suficiente de proteína diaria. Como mínimo 1g o 1,2g por Kg de peso. Más si se realiza ejercicio intenso o se está en un proceso de pérdida de grasa.

Ni las dietas ni los entrenamientos de moda suelen perdurar en el tiempo.

Lo que demuestra que funciona una y otra vez son los principios básicos del entrenamiento y la nutrición, acompañados de un buen descanso y gestión del estrés.

Nutrición para el síndrome metabólico

CONCLUSIONES

La salud no depende de un único factor. Por eso tampoco hay una solución única para todo el mundo. Los entrenadores deben evaluar cada caso y aliarse con otros profesionales de la salud para un abordaje multidisciplinar.

El síndrome metabólico no aparecerá de repente, es la acumulación de malos hábitos sostenidos durante muchos años. Es fundamental conocer sus causas para poder revertirlo y prevenirlo.

Y, sobre todo, ir ganando poco a poco mayor conciencia de los efectos negativos que tiene la inactividad física.

En caso de querer aprender cómo entrenar a personas con obesidad y posible síndrome metabólico, hemos creado una formación específica para estos casos.

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