actividad física y salud

Profesionales de la actividad física: la gran apuesta por la salud

Desde hace más de un año, tenemos muchos indicadores del aumento de la concienciación de las personas sobre su salud, convirtiéndose en un tema omnipresente en el debate público a causa de las terribles repercusiones de la pandemia. Más allá de las consecuencias directas del Covid-19 en las patologías de tipo respiratorio que provoca, se ha evidenciado que patologías asociadas como el sobrepeso, la diabetes o los problemas cardíacos han complicado el tratamiento o causado el fallecimiento de personas que se contagiaron.

Asimismo, tener un sistema inmune y un estado de salud fuerte de base, en muchos casos, ha sido un factor fundamental para una mejor evolución de la enfermedad o ser asintomático. A esto, se suman otros efectos de esta crisis que se ha cobrado un peaje muy importante en la salud mental de la población, provocando unos niveles de estrés y ansiedad muy elevados.

La actividad física y los profesionales del ejercicio físico, se encuentran en una posición privilegiada para convertirse en una parte muy importante de la solución. En su día a día, entrenadores personales, instructores y otros profesionales, están acostumbrados a fomentar la confianza, la motivación y la seguridad de sus clientes, conceptos muy ligados al bienestar aunque no estrictamente vinculados con la forma física.

 

¿Pueden contribuir realmente los profesionales del ejercicio físico al bienestar de las personas?

 

La respuesta parece obvia, pero también es cierto que durante mucho tiempo se ha vinculado la práctica del ejercicio físico a ponerse en forma o a una forma de ocio. El término “fitness” se ha vinculado a menudo como una manera de alcanzar unos ciertos objetivos estéticos, o también a una vertiente más deportiva o incluso de competición.

Sin embargo, de manera paulatina y atendiendo a las nuevas demandas de la sociedad, los profesionales han ido poniendo el foco en el vector de la salud, conscientes del gran valor que pueden aportar en la mejora de la calidad de vida de las personas.

Los usuarios de gimnasios e instalaciones deportivas, por su parte, también han ido modificando sus motivaciones a la hora de decidir entrenar. Según la Encuesta de Hábitos Deportivos, que elabora el Consejo Superior de Deportes cada cinco años, la salud crece como motivo por el que las personas deciden realizar ejercicio físico. En cinco años, el porcentaje de personas que deciden dar este paso por motivos de salud ha subido del 14,8% al 21,9%, siendo el único motivo que ganó en porcentaje. En 2015, las razones principales que empujaban a los españoles a practicar ejercicio físico eran estar en forma y entretenerse, motivaciones que ahora han sido relegadas en favor de la salud.

Los dueños y gestores de gimnasios, están explicando cómo, de promedio, 7 de cada 10 nuevas altas en este primer semestre de 2021 son de clientes nuevos que llegan al centro con el objetivo de mejorar o mantener un buen estado de salud.

Si bien la crisis sanitaria mundial que hemos vivido en el último año ha puesto de manifiesto la importancia de cuidarse para tener una vida mejor, nuestro estilo de vida ya presentaba desafíos importantes. El sedentarismo, el estrés ligado al trabajo, la dificultad de mantener una alimentación saludable, el mantener una mala postura en una sociedad abocada al trabajo frente a la pantalla del ordenador, entre otras, eran algunas de las grandes problemáticas que afectan, de manera silenciosa pero constante, a la salud de miles de personas.

Los beneficios de practicar ejercicio físico pautado puede tener resultados muy positivos en situaciones de salud relativamente graves. Por ejemplo, la calidad de vida y las secuelas de la enfermedad en pacientes que han seguido tratamientos de cáncer pueden verse muy influenciadas por la práctica de ejercicio. Igualmente, en personas con enfermedad metabólica, el ejercicio puede reducir de manera muy importante la cantidad de medicación necesaria para el tratamiento.

A día de hoy, nadie puede poner en duda que realizar ejercicio físico contribuye de manera decisiva a combatir los múltiples problemas generados por nuestro estilo de vida, pero también existen una serie de colectivos que requieren de un tratamiento especializado. En esta categoría aparecen sectores de población tan diversos como las personas mayores, las personas con problemas de obesidad, con metabolopatías, en procesos de cáncer y también las mujeres, que tienen necesidades propias a la hora de entrenar que los profesionales del ejercicio físico deben conocer y ser capaces de satisfacer.


Cada uno de estos casos requiere de un abordaje específico, en el que los profesionales del ejercicio físico deben aportar sus conocimientos y ganas de contribuir a la salud de las personas. Pero más allá de su predisposición, el profesional del ejercicio físico debe estar lo más capacitado posible para poder atender a estos diferentes perfiles de usuarios.

Esto implica ir más allá de los conocimientos técnicos vinculados a su campo de actividad, obteniendo por ejemplo un nivel de cualificación superior que le permita trabajar con equipos multidisciplinares y tener un conocimiento más profundo de las patologías y condicionantes que puedan sufrir sus clientes.

La formación y la especialización son por lo tanto la mejor estrategia que pueden seguir aquellos profesionales del ejercicio físico o fisioterapeutas que quieran dar un paso más en su carrera y responder de la mejor manera posible a la gran responsabilidad que supone convertirnos en verdaderos agentes de salud.

 

Fuente informe:

https://www.csd.gob.es/sites/default/files/media/files/2021-06/encuesta-de-habitos-deportivos-2020.pdf

 

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